CAPÍTULO LXXXIV

SALVAR UNA AMISTAD

MIRIAM

Nada podía hacer o decir al sentir la mirada de desprecio que Julia tenía sobre mi, esa expresión que sabía estaba destellando de sus hermosos ojos cafés me dolían tanto que eran la causa de mi parálisis mental y física, ¿como podía enfrentarme a ella?, si la declaración dicha por ella misma y su ultimátum me causó un dolor semejante al que sentí cuando me enteré de la desaparición y posible muerte de mi único amor, de verdad que nada podía decir, ¿Como iba a justif
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