92. ACUERDO CON EL PADRE DE MI MATE
Pedro se burlará de mí sin piedad, estoy seguro. Me encuentro deleitándome en detalles tan pequeños, tan efímeros, que hasta yo me sorprendo. ¿Siempre he sido así de sentimental? No, claro que no. Es solo por ella.
¿Cómo no tener la mayor paciencia y cuidado con la dueña de la otra mitad de mi alma?
«Sí, por favor», tres palabras cortas y simples para cualquiera, pero que para mí son la prueba de que mi paciencia comienza a ser recompensada. Poco a poco, ella se abre a mí.
—No he traído un carr