Elliot habría podido imaginar a mucha gente detrás de los mensajes que llegaban a su teléfono, pero definitivamente el periodista no era uno de ellos.
—¡¿Jackson?!
—El mismo que viste y calza —dijo Jackson soltándolo y dándole la mano.
—¿Y tú qué diablos haces aquí? —lo increpo Elliot sin entende