—¿Qué pasa, amor? —preguntó Kali acomodándose a horcajadas sobre él y quitándole un mechón de cabello de la frente.
—No quiero empañar tu felicidad, aunque no creo que esto lo haga, pero tengo que contarte lo que está pasando —respondió él.
—¿Con qué?
—Más bien ¿con quién?
—¿Mi padre? —adivinó K