Kali no pudo evitar hacer un puchero y sonreír de oreja a oreja mientras leía aquella tarjeta. Las flores eran preciosas, y aquella frase era toda una insinuación. En la parte trasera de la tarjeta había dibujado un pequeño corazón y repetido muchas veces la frase: «¿Quieres ser mi novia?».
Todavía