—Aguanta, que todavía te queda mucho. Pega la frente al piso como si estuvieras rezando y duerme con el culo en pompa, pero duerme algo porque es más pesado no dormir que no comer.
—Imbécil —gruñó Kali.
—Idiota. —Fue toda la respuesta, pero Kali obedeció, pegó la frente al suelo y trató de dormir,