Edén
—Es el bronceador claro que apliqué antes—.
Cualquier cosa para ocultar ese tono azul escocés que se cuela en su piel.
—Está bien, ya terminé —digo, chasqueando los labios mientras termino de aplicarme el lápiz labial.
Mi pelo color caramelo hasta la cintura es todo menos liso. Puede serlo, pero vaya, se encrespa con la neblina que llega del mar en Castleview Cove. Se me pone como una cabra... enorme. Piensa en Mónica de Friends in Barbados. No queda bien. Creo que si inventara un sérum an