Eva interviene. «¡Claro que sí! Debería serlo. Debería ser tan bueno que no puedas esperar a quitarte la ropa. Tener hijos ahora es un rollo. Ewan y yo tenemos que andar a escondidas. Eso a veces lo hace más divertido. Pero, tío, las cosas que me hace. ¡Ay!».
—Me estoy perdiendo mucho—, susurro pensativo.
—Perdón, ¿qué? ¿Chuparse el dedo qué? —exclama Eva horrorizada.
Le quito importancia. —Esa es otra historia y fue un error. Fue... ¡Uf!... Hunter me pone cachonda. Y me pone los pelos de punta