Eres único, Rey Hunter. Tengo mucha presión ahora.
Mmm, hablando de presión. ¿Quieres que te arregle la tuya? Quiero oírte gritar mi nombre, nena. Te follaré tan bien que no recordarás la tuya. No he pensado en nada más desde que te conocí —me susurra al oído, esparciendo un cosquilleo por todas partes.
Nadie me había hablado así antes. Es tan directo. Sabe lo que quiere. A mí.
Puedes tachar eso de tu lista de deseos... Ven a casa conmigo. Pero te prometo que no será una aventura de una noche,