PARTE II. CAPÍTULO 17
Cerró los ojos momentáneamente y, cuando su cabeza cayó al frente, chocando su barbilla con su pecho, supo que, en cuanto cerró los ojos, ella se había quedado completamente dormida.
Meredith parpadeó insistentemente, como si así sacudiera el sueño que acumulaban sus párpados, pero, cuando un bostezo le cerró de nuevo los ojos, supo que esa era su señal de retirada.
—¿Por qué estás llorando? —preguntó Alejo que, sin anunciarse, entraba en el consultorio de la madre de sus hijos.
Él había entrad