PARTE II. CAPITULO 11
Meredith estaba llorando, desconsolada, y eso era demasiado para una simple despedida con su hermana. Habían pasado al fin los tres meses que duraron todas las actividades que había ido a hacer Marisa a su universidad, que iniciaron con el simposio y terminaron con un diplomado tras pasar por varios eventos diferentes.
—¿No estás exagerando? —preguntó Marisa y, su hermana menor, que seguía moqueando, negó con la cabeza mientras volvía a estallar en llanto—. Ay, Mere, me estás asustando. ¿Te due