Emilia recibió el documento que avalaba la disolución de su divorcio y respiró profundo. El proceso no había sido largo, pero desde el inicio ella supo que no estaría tranquila hasta que tuviera el documento definitivo entre sus manos, y al fin lo tenía.
Y sí, ahora se sentía menos temerosa, pero no por eso más feliz, y, para ser franca, tampoco se sentía más libre. Era extraño, porque era libre de verdad, así qué, ¿por qué rayos estaba tan sofocada? No lo entendía.
Salió del registro civil y re