Capítulo 53. Torbellinos de emociones
En la capital de Columbia
El Narrador:
—¡Disculpe, señor mi atrevimiento! Pero tengo dos nietos, ¡bueno, son los hijos de mi ahijada, en Venezia! Y son idénticos a usted, ellos son gemelos —confesó ella, aún impresionada y más ahora, que lo tiene tan cerca— ¡Dios, hasta en la sonrisa!
—Eso, quiere decir que tengo dos clones en Venezia —vocalizó él con una sonrisa— ¡Caramba! Ni decir, que pudieran ser míos, porque nunca he estado allá —aclaró él, haciéndose en su rostro los dos hoyitos que se ha