Brad:
Entré de nuevo a la habitación, sonreí recordando el rostro de Charlie y Rubens, estaban avergonzados, como si hubieran cometido alguna falta. Me acerqué a la cama y quité la frazada que cubría a Jenny.
«Me atrae irresistiblemente su cuerpo, me seduce», analicé excitado y con una nueva erección emergiendo en mi bóxer, aunque ya la sentía, cuando hablaba con Charlie y Rubens: «¡ja, ja, ja!».
—Por lo visto, nadie escuchó tus gritos de esta madrugada, así que está garantizado, esta habitació