Capítulo 25. ¡Esta mujer es única...!
Brad:
Extasiado, en perfecto estado contemplativo al tener frente a mis ojos el cuerpo de ella, tal y como lo soñé, sentí que mi sangre, mi corazón y mi genital, se aceleraron e iniciaron un fuerte galope, como caballo desbocado.
—¡Eres demasiado seductora! Mi bella y hermosa esposa —confesé embriagado por ella. En tanto, esta se sonrojó.
»¡¿Jenny, eres virgen?! —susurré, sin dejar de acariciar el cuerpo de ella.
Estaba realmente fuera de mi dominio. Era como si hubiera perdido la noción de