Aziel se aparta de repente, respirando con dificultad, sintiendo que el calor de la situación lo sobrepasa. Se mira y está lleno de arena.
Naiara pone una cara de excitación que sólo hace que él quiera más
—¡Vaya! —dice, sonriendo nervioso mientras se aparta un poco—. Creo que ya me pasé de la raya, pero tú no me evitas ni me apartas. ¿Extrañabas mis besos?
Naiara, aún en el suelo, se queda mirándolo, sorprendida, pero con una sonrisa traviesa que no puede esconder. A Aziel no se le pasa una. S