Bernard resopla, pero antes de que pudiera lanzar otra de sus frases autoritarias, Naiara lo detuvo.
—Tío, con todo respeto, he decidido mi camino. Vine por mi abuela, no para asumir un rol que no deseo —dice con firmeza.
El tío la mira con desaprobación, pero no pudo decir más, pues la misa en honor a la difunta abuela estaba por comenzar. Luego asistirían a una cena de gala en la noche, como una conmemoración.
Más tarde, en el gran salón, rodeados de nobles y políticos de todas partes, luego