—¡Santo cielo, la niña no está! —grita Naiara— ¡Mi bebé! ¡Tiene dos años y una energía que podría alimentar un país entero! ¡Y tú me convenciste de hacer el amor en vez de vigilarla!
—¡Fue consensuado! ¡Ambos fuimos débiles! Puede que esté en la sala ahí está su corral con juguetes.
Empiezan a correr por la casa como gallinas sin cabeza buscando a la niña y nada.
—No está por ningún lado ¿Buscaste en la nevera?
—¡Ya revisé la nevera!
— Ya en todas las puertas de la alacenas busqué ¿Y si salió p