Mario entró a la oficina sin tocar, Julia guardó su teléfono y se levantó indignada. “Deberías llamar a la puerta primero”.
Mario la ignoró y caminó hacia la silla sentándose frente a ella sin ninguna culpa.
Julia lo observó detenidamente molesta. “¿Qué quieres?”.
Mario le dijo. “Vine por ti para ir a la casa juntos”.
Julia se río burlonamente cruzándose de brazos. “¿Tú y Yo? No lo creo, tengo mi propio coche”.
Mario se recargo en el escritorio. “Julia, quiero llevar bien esta convivenc