31. El escondite
Caminaron por los pasillos de la torre norte, avanzaron sin dificultad, a pesar de la poca luz, tenían la ventaja de que William conocía muy bien todo el castillo, bajaron un tramo de escalinatas, hasta llegar a un gran salón, éste estaba prácticamente vacío, lo único que había era una hermosa mesa redonda en el centro decorada con un hermoso candelabro dorado, las paredes estaban adornadas, con varias pinturas muy grandes, donde se podía apreciar retratos de los ancestros de William, eran por