22. Deja que la magia fluya
-Solo déjalo fluir, no tienes que forzarlo -Lynette tomo la mano de Amara, la sintió temblar, se veía muy nerviosa- estas muy tensa, tienes que relajarte.
Amara cerro los ojos, deseaba con todas sus fuerzas ayudar a su padre, pero no sabía muy bien cómo hacerlo, recordó lo bien que se sentía cuando, desde pequeña se escapa para nadar en el rio, recordó también, que cuando se sentía triste o sola, cantaba mientras flotaba sobre el agua y podía sentir una sensación de mucha fuerza y calidez que l