21. Lo más difícil era encontrarnos
- Si lo soy, desde que nací...-respondió sonriendo- ¿no te lo parezco?
Ella le devolvió la sonrisa y se quedaron viendo fijamente por largo tiempo, Amara los observaba sonriendo con picardía, decidió dejarlos solos, se despidió, pero ninguno de los dos respondió, ellos ni siquiera notaron que ella había salido.
Él se acercó y se sentó de nuevo en la silla al lado de la cama
-Te sientes mejor? -pregunto él- ayer tenías mucha fiebre
-Si… gracias, me siento mucho mejor, gracias por traerme hast