Cuando el vehículo que traslada a Susan se detuvo por delante de la Villa, James sale al encuentro de su esposa, los ojos negros profundos qué eran fríos como la noche de invierno, pasaron a tener la calidez y dulzura que solo Susan puede provocar en James Campbell, tomando de inmediato las bolsas de compras que Susan trae en sus manos, era evidente que todos eran de casas de compras infantiles.
— ¿Cómo te ha ido? — pregunta él atrayendo a Susan en sus brazos depositando un casto beso en los l