Isabella apenas podía contener las lágrimas frente a la mujer que sabía había sido la causante de su desgracia, pero no podía quedarse a ser expuesta y azotada hasta casi la muerte, si lo hacía su cachorrito no sobreviviría, y aunque amaba a su Alfa más que a nada en el mundo, su prioridad era ahora su hijo
— ¡Acepto..! acepto tu oferta, ayúdame a salir de aquí y nunca más volveré a esta manada, jamás volveré a cruzarme en la vida de Luciano Salvatore
— Hecho, dame un par de horas, dentro de u