El príncipe, Masherano, le hizo el amor a su mujer, gran parte de lamadrugada hasta que salió el sol, ella era una braza ardiente, y él era un fuerte vendabal, juntos la hoguera era inextinguible
Los lobos se despertaron un poco tarde, Luciano, se había duchado y puesto la pijama de manga larga para ocultar sus heridas, pero su luna permanecía en el sofá sentada esperando que abriera los ojos
El Alfa abrió los ojos, se intentó mover para levantarse, pero sin quererlo dejó escapar un quejido