Capítulo 51. Recuerdos confusos.
Aníbal, después que escuchó las palabras de Nardo y la defensa que le hizo su amiga, no pudo evitar sentirse mal, porque aunque él no era esa persona que el hombre estaba acusándolo de ser, la confusión de lo ocurrido ese día de la graduación de bachillerato lo atormentaba, nada estaba claro.
Salió al jardín y comenzó a caminar, esperaba que el frescor de la noche bañara su rostro, aplacara sus demonios y lo tranquilizara, tomó el estuche de cigarrillos y sacó un cigarro, lo encendió, le dio un