Capítulo 45. Una mujer preparada.
Erika despertó, aunque tenía pereza de abrir los ojos hasta que sintió el enredo de diminutas piernas y brazos, se sonrió al darse cuenta de que sus hijos habían esperado que ella se durmiera para irse a acostar en su cama junto a ella.
—Debemos salirnos de aquí, antes de que mamá nos descubra —escuchó la voz de Santi.
—Se está despertando —respondió Salva.
—¡Ay Dios! Estamos en muy serios problemas —dijo Rayito, preocupada—, huyan, escapen por su vida, porque mamita se enojará y eso que usted