—¿Alice? ¿Está todo bien? —Inquirió Malek preocupado saliendo al patio de la mansión Colman.
Alice, que estaba sentada en una de las tumbonas al frente de la piscina, volteó a verlo y le sonrió amablemente, totalmente cautivada por su rápida llegada cuando apenas habían trascurrido unos minutos desde que lo llamó.
—Sí. Estoy bien, bueno… más o menos— Masculló ella levantándose rápidamente, siendo presa de su ansiedad.
La castaña caminó hacia él y ambos se encontraron a mitad de camino, ella suj