—¿Cómo puedes ser tan presumida, clasista y grosera a la vez? — Indaga Alice, harta de Mía — Literalmente desde que te conocí has sido presuntuosa, egocéntrica e insoportable, pavoneándote con tus atuendos costosos y bolsos de diseñador. Pero, solo bastó que estuvieras en desacuerdo con mi relación profesional con tu hermano para que te metas toda esa clase por el trasero.
Alice ya no toleraba ni una discriminación más por parte de Mía, sin importar que fuera hermana de su jefe y si tenía que