Caos inminente
La habitación estaba sumida en una penumbra inquietante, iluminada solo por el parpadeo de las luces de la máquina que zumbaba ominosamente. Dalton, con los ojos fijos en el panel de control, ajustaba los diales con una determinación fría. Cada giro del voltímetro parecía resonar como un latido más fuerte en el pecho de Damián, quien estaba inmovilizado en la silla, su cuerpo convulsionando mientras la corriente comenzaba a fluir a través de él.
Alice, situada en un rincón oscuro