Refugiada
Nueva York
2:05 PM.
Elizabeth sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Aunque había estado atrapada en este lugar, ocultándose tras la fachada de una enfermedad grave, en su interior, en lo más profundo de su ser, sabía que había llegado el momento de enfrentarse a la realidad.
—¿Qué estás diciendo? ¡Estoy enferma! No puedo salir de aquí —Replicó, intentando aferrarse a la seguridad que le ofrecía el hospital.
Moscú dio un paso adelante, su mirada penetrante como un rayo.