217: Despídete de tu esposa
Samuel, aun entre los brazos de Gabriel, comenzó a convulsionar violentamente. Su cuerpo se sacudía como si una fuerza invisible estuviera luchando por tomar su control. Gabriel lo sostuvo con fuerza, susurrando palabras de consuelo en su oído, intentando mantenerlo anclado a la realidad.
—Samuel, por favor, quédate conmigo. —Rogó el pelinegro, con su voz quebrada por la desesperación.
Pero entonces, los ojos de Samuel se abrieron de golpe, y la chispa de humanidad qu