215:
Elena observó a Gabriel mientras se alejaba con pasos decididos, su silueta rígida y llena de rabia. Todo en ella le gritaba que lo dejara ir, que si lo detenía ahora podría perderlo para siempre, pero sabía que no podía permitirse esa indulgencia. Este no era un acto heroico, era una potencial trampa de Alfa. Samuel podía ser un arma apuntada directamente hacia el corazón de Gabriel, y él no lo veía. Elena sabía que, si no hacía algo, esta situación se desmoronaría completamente.
—¡Gabriel