A pesar de que todo fue planeado, Lara no podía evitar sentirte ansiosa y asustada. Mientras la multitud se movía al ritmo de la música, Lara observaba con atención. Las luces del club comenzaron a parpadear, señal que había llegado el momento. En un movimiento coordinado, los miembros de su equipo se dispersaron por el lugar, asegurándose de que ninguno de los presentes comprometiera su misión y que Samuel y Gabriel estuvieran bajo control.
Un par de agentes encubiertos se acercaron a los dos