La luz del sol se filtraba a través de las ventanas, llenando la cocina con un cálido resplandor. Gabriel y Samuel se miraron, sonriendo al ver a Lara en acción, moviéndose con gracia entre la estufa y la mesa. El aroma del café recién hecho y las tostadas dorándose llenaban el aire, haciendo que sus estómagos rugieran de anticipación.
—¡Buenos días, chicos! —Saludó Lara con una sonrisa radiante, mientras giraba para verlos. —Espero que tengan hambre, porque estoy preparando mi desayuno favorit