Samuel se sentó en la silla frente al jefe de la agencia, su corazón latía con fuerza. La habitación estaba decorada con un aire sobrio y austero, pero el poder que emanaba del jefe era palpable. Samuel nunca había imaginado llegar a este punto, y ahora estaba a un paso de convertirse en agente.
—Me presento. Soy el jefe superior de la Agencia de Seguridad Privada en la base de Estados unidos. Mi seudónimo es Alfa, desde ahora me llamarás así. —Declaró el hombre en tono serio.
—Es un placer, se