156: Maldita escuela
Al día siguiente, Samuel y Gabriel bajaron al comedor para desayunar. Pero, para su sorpresa, se dieron cuenta de que eran los únicos despiertos y el desayuno no estaba hecho. La casa estaba silenciosa, probablemente todos estaban agotados por la celebración del día anterior.
Gabriel, viendo la situación, sonrió y se dirigió a la cocina.
—Parece que hoy nos toca a nosotros preparar el desayuno. —Dijo Gabriel, con un tono animado.
Samuel asintió, agradecido por la iniciativa