Su primera vez
Samuel gimió ligeramente, dejando caer su cabeza hacia atrás, mientras Gabriel se apoderaba de su cuello delicadamente, temiendo hacerle daño, pero el joven ni se inmutaba, ni resistía. Para él es como si estuviera en las nubes.
—Ah… Gabriel… —Musitó el castaño poniendo sus ojos en blanco.
Samuel no podía explicar lo que sentía, nunca antes había experimentado algo así e incluso lo veía un poco raro, pero le encantaba y no quería que terminara.
Gabriel volvió a buscar los labios