Sangre de mi sangre
—Samuel, por favor, piensa en lo que estás haciendo. Jennifer solo quiere usarme para sus propios fines. No permitas que te manipulen —suplicó Dalton, su voz llena de desesperación.
Pero antes de que pudiera hacer algo más, los hombres de Jennifer lo rodearon, empujándolo hacia la salida. Samuel, con lágrimas en los ojos, se dejó llevar por Jennifer y sus hombres, su corazón lleno de confusión y dolor.
Dalton se quedó de pie en el almacén, observando impotente cómo Jennifer