—No. No lo estoy— Respondió ella con nerviosismo.
—Claro… y ahora dirás que eres sonámbula— Farfulló él con sorna mientras tomaba la colcha y la lanzaba al suelo de un tirón.
¨ M****a pensó la castaña mientras apretaba los ojos con fuerza suplicándole al planeta que se la tragase. Dalton rodeó la cama y se puso de cuclillas frente a la joven y luego le toco un par de veces la frente con su dedo índice para que esta lo mirara.
—¿Qué demonios haces?
—¡Lo juro, fue un accidente! ¡Yo solo quería un