Siento un fuerte escalofrío, bajar esas escaleras lo más rápido que mis piernas me lo permitían fue todo un reto, aun así llegué a la planta baja sin caerme.
Mi corazón desbocado casi enloquecía, cuando abrí mis ojos y lo primero que vi fue su radiante mirada.
Me sorprendió verme en esa habitación, como rayo en la tormenta recordé que fue ahí donde lo rechace, esa es la razón que hoy estemos distanciados. Esa es la razón por la que otra mujer duerme en su cama.
No podía quedarme un minuto má