Capítulo 6: Ajustes de cuentas.
Habían pasado parte del día anterior y toda la noche buscando a Yara, y en ese momento entró al despacho de la casa de la manada.
Tuvo la impresión que el espacio se hizo más pequeño al entrar, el olor a cuero viejo y pino se mezcló con los rastros persistentes de su propio malestar. Se dejó caer en la silla, con el peso de sus acciones, presionándole como una fuerza física.
—Parece que has perdido el gusto por la caza —dijo Jayden, su amigo, apoyándose en el marco de la puerta con una ceja lev