Capítulo 53: La derrota.
La cámara iluminada por la luna palpitaba con una tensión depredadora, las sombras danzaban como si presagiaran el inminente enfrentamiento. Yara respiró entrecortadamente, con los ojos muy abiertos por el terror, fijos en la amenazadora figura del doctor, cuya garra era un susurro contra su garganta.
—Piénsalo bien, Brad —siseó el médico, con los colmillos brillando y acercándose a la piel temblorosa de Yara —Una mordida, y tu compañera, será mía para siempre.
El corazón de Yara latía con fuer