Capítulo 23: El odio de Yara.
Kira corrió con todas sus fuerzas sin poder contener los latidos acelerados de su corazón, tratando de evitar que él la alcanzara.
Corrió como si su vida dependiera de ello, mirando detrás, para que no la siguiera, aunque estaba segura de que no iba a poder hacerlo porque era cuestión de tiempo para que su lobo muriera.
Llegó a la casa, donde había dejado a su bebé a cargo de su nana Marisol, cuando llegó al solar, su padre y su hermano la estaban esperando con una expresión de angustia.
—¿Q