Capítulo 24: Buscando refugio en territorio enemigo.
Yara luchaba con la rabia en su interior, pero de pronto su hijo comenzó a llorar, sus sollozos tiernos rasgaban el silencio con una urgencia que sólo una madre podría comprender.
Ella lo acunó en sus brazos tratando de consolarlo.
—Tranquilo, mi pequeño cachorro —susurró Yara con dulzura, meciendo al niño en un vaivén suave y constante.
Sin embargo, el llanto del bebé escaló a un chillido desesperado, y fue entonces cuando la mujer, sintiéndose con ventaja y con sus manos convertidas en ga