Capítulo 22: Una ausencia.
Brad observó desde la ventana cómo Rosalinda salía de su casa, su andar ligero y seguro. Una sonrisa astuta se dibujó en sus labios, una que revelaba más que simple complacencia.
Era el presagio de una cacería; había olfateado la traición en la sangre de Rosalinda y de su padre hace mucho tiempo, algo oculto que ahora se desenredaría ante sus ojos como un hilo fatal.
Salió al patio y dio la orden.
—Vigilen a Rosalinda —ordenó con voz baja a uno de sus hombres más confiables —No pierdan deta