151. SIN RETORNO
AMALIA
Cuando irrumpí a la sala del trono, mi loba y yo nos quedamos congeladas.
Era un caos, la puerta estaba abierta de par en par y los cuerpos mutilados de los soldados del Rey se esparcían por el pasillo, las paredes manchadas con su sangre.
Lo peor se encontraba en esta instancia donde parecía haberse llevado a cabo una lucha encarnizada.
Como tres cuerpos de Renegados yacían con el vientre y la garganta abierta, asesinados, pintando un horrible cuadro sobre las losas antes relucientes.
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