090. EL PEOR RENEGADO DE TODOS
AMALIA
“Mmmgggm” gruñí desesperada mientras era arrastrada sin piedad hacia la oscuridad, a merced de mi atacante y lejos de la única persona que podía socorrerme.
No veía bien, pero otra persona se sumó y me colocó una mordaza en la boca y un saco oscuro en la cabeza.
Forcejeé y pataleé, intenté liberarme con todo, pero fue imposible con mi debilucho cuerpo.
En mi nerviosismo olvidé que podía hablarle en la mente a Elsa, pero lo recordé con esperanzas e intenté con todas mis fuerzas pedirle ayu