087. DOBLE TRAICIÓN
AMALIA
Llego a la esquina cerca de la mansión ya de noche, respirando agitada y me detengo para calmarme.
El corazón me late como un tambor y aprieto mis puños infundiéndome valor.
Mis pasos, decididos, avanzan y antes de tocar el enorme portón electrónico, descubro que en realidad está abierto.
Entro al jardín y escucho voces en la terraza posterior, el tintineo de copas, risas y charlas.
Bordeo el lateral de la mansión y me dirijo hacia ahí, el pecho se me aprieta sin saber que voy a encontra