034. LA PRISIONERA DE GUERRA
AMALIA
— Nena, escúchame muy bien, ve a la mansión y quédate ahí, es el sitio más seguro de la manada, ¿recuerdas cómo llegar a mi habitación?
Asiento mirándolo a los ojos, después de haber bajado de su cuerpo, apartándonos a un lado.
— Entonces ve, date un baño, descansa, espérame ahí, todo va a estar bien.
— Ajax, ¿qué sucede?, ¿hay peligro? – lo tomo del brazo, siento su apremio, tengo temor, algo muy grave sucede.
— Nunca dejaré que nadie te haga daño, pero Amalia, por favor, protégete en